
Estudios inútiles sobre comportamientos humanos y el cine romántico
Acabo de leer una información en la web de la cadena SER que me ha llamado la atención: “Si tienes pareja, esta Navidad no vayas a ver comedias románticas”. Citan así los resultados de un estudio de la Universidad Heriot-Watt, de Edimburgo, del que se desprende que las personas con parejas más o menos estables que ven películas románticas ponen el listón muy alto y pueden estropear la relación. Según el estudio, la manera en la que Hollywood describe las relaciones amorosas “poco realista” y “con argumentos muy poco plausibles y finales felices altamente improbables”, transmiten una falsa sensación de "relaciones perfectas" y expectativas nada realistas.
Pensemos (tic, tac, tic, tac, …) ¿y qué si ponemos el listón alto? ¡Siempre hay que aspirar al máximo para lograr resultados aceptables!. Tampoco se trata de pretender ser Julia Roberts y encontrar un Richard Gere, sobre todo por la parte de “puta”. Si se desea de manera sana, es bonito esperar romanticismo o sorpresa al estilo cinematográfico en una relación. Claro que esto tiene sus matizaciones.
Tengo una gran amiga, a la que me suelo referir cariñosamente como la “amiga para las películas de besitos” para la que su mayor deseo es que haya Banda Sonora Original por las calles. Es tan romántica, que una situación ideal para ella es estar en una esquina esperando a que el muñequito rojo del semáforo cambie a verde mientras suena una canción de Dido o Jennifer Lopez (según el humor) mientras se dirige a encontrarse con “su hombre”. Sí, tal cual!. Argumento de cualquiera de esas ‘pelis’ de ‘besitos’ que vemos algunos domingos de salida de amigas. Ella es feliz y yo paso un buen rato viendo cómo su imaginación vuela hasta límites insospechados en lo que a inventiva amorosa se refiere. ¿Recibe algo de eso en su relación sentimental?. Pues francamente no lo sé. En algunas cosas puede que sí, en otras no… pero ¿qué más da? Solo hay que aplicar la máxima de que si una chaqueta se te queda grande o pequeña, te compras otra y listo.
Frivolizo un poco con un tema que honestamente no creo que tenga trascendencia alguna y al que seguramente se ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo y dinero. Yo tanto si deteriora mi relación como si no, seguiré viendo esas películas románticas en las que no hay que pensar, de las que no esperas nada salvo ‘besitos’ y un ‘happy ever after’, sobre todo después de una larga semana de mucho trabajo sesudo.
Acabo de leer una información en la web de la cadena SER que me ha llamado la atención: “Si tienes pareja, esta Navidad no vayas a ver comedias románticas”. Citan así los resultados de un estudio de la Universidad Heriot-Watt, de Edimburgo, del que se desprende que las personas con parejas más o menos estables que ven películas románticas ponen el listón muy alto y pueden estropear la relación. Según el estudio, la manera en la que Hollywood describe las relaciones amorosas “poco realista” y “con argumentos muy poco plausibles y finales felices altamente improbables”, transmiten una falsa sensación de "relaciones perfectas" y expectativas nada realistas.
Pensemos (tic, tac, tic, tac, …) ¿y qué si ponemos el listón alto? ¡Siempre hay que aspirar al máximo para lograr resultados aceptables!. Tampoco se trata de pretender ser Julia Roberts y encontrar un Richard Gere, sobre todo por la parte de “puta”. Si se desea de manera sana, es bonito esperar romanticismo o sorpresa al estilo cinematográfico en una relación. Claro que esto tiene sus matizaciones.
Tengo una gran amiga, a la que me suelo referir cariñosamente como la “amiga para las películas de besitos” para la que su mayor deseo es que haya Banda Sonora Original por las calles. Es tan romántica, que una situación ideal para ella es estar en una esquina esperando a que el muñequito rojo del semáforo cambie a verde mientras suena una canción de Dido o Jennifer Lopez (según el humor) mientras se dirige a encontrarse con “su hombre”. Sí, tal cual!. Argumento de cualquiera de esas ‘pelis’ de ‘besitos’ que vemos algunos domingos de salida de amigas. Ella es feliz y yo paso un buen rato viendo cómo su imaginación vuela hasta límites insospechados en lo que a inventiva amorosa se refiere. ¿Recibe algo de eso en su relación sentimental?. Pues francamente no lo sé. En algunas cosas puede que sí, en otras no… pero ¿qué más da? Solo hay que aplicar la máxima de que si una chaqueta se te queda grande o pequeña, te compras otra y listo.
Frivolizo un poco con un tema que honestamente no creo que tenga trascendencia alguna y al que seguramente se ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo y dinero. Yo tanto si deteriora mi relación como si no, seguiré viendo esas películas románticas en las que no hay que pensar, de las que no esperas nada salvo ‘besitos’ y un ‘happy ever after’, sobre todo después de una larga semana de mucho trabajo sesudo.

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