sábado, diciembre 13, 2008

(“Poco a poco” dije en el mes de junio que recuperaría la actividad y efectivamente, ha sido MUY poco a poco… en fín!!!)

Tardé, pero “fui volviendo poco a poco” y empecé descubriendo el gran poder del pensamiento positivo …

La campaña electoral americana ha hecho brotar en mí un sentimiento patrio desconocido hasta ahora. Yo que siempre me he considerado una ‘apátrida emocional’, de repente me he descubierto con la lágrima casi colgando al escuchar frases como “Yes, we can”, y con ganas de ir a votar por el cambio! … solo que en un país que no es el mío. Poderosas palabras que han conseguido movilizar a toda una nación y cambiar la historia. ¡Qué poder!, ¡qué bola de energía interior!.

En tiempos de crisis económica, en un momento en el que todos los informativos abren sus ediciones con estafas al sistema financiero, planes de rescate que parece que no acaban de salir adelante, cifras de paro, disturbios…. y en definitiva, poco bueno y mucho miedo, es como una bocanada de aire fresco escuchar un “sí, se puede”.

Es psicológico. Es el llamado ‘poder del pensamiento positivo’. Lo positivo se expande por el universo creando más esencia positiva. Ese pensamiento se suma a los millones de pensamientos positivos de otras personas generando así una ‘bola de energía positiva’ que genera esperanza, fe, fortaleza. Lo fascinante de todo es que el tan esperado cambio exterior, acaba siendo un reflejo de esa fuerza interior expresada por millones de personas a la vez. Por eso Barack Obama ha llegado a ser elegido presidente de los Estados Unidos con tan solo tres palabras: “Yes, we can”.

Bueno, reconozco que acabo de reducir a la mínima expresión toda una trayectoria y el trabajo de cientos de personas durante años… y toda una teoría sociológica que explica el motivo de esta apuesta por Obama, pero honestamente creo que en esencia, esto es lo que ha ocurrido. En realidad la teoría no es mía, sino de ‘El Secreto’ de Rhonda Byrne y de todos aquellos que creen en la llamada ‘Ley de la atracción’. Interesante teoría a la que dedicaré algún post más adelante.

“Yes, we can”. Me encanta. Igual que a todos los millones de norteamericanos que votaron a Obama. Recuerdo que tras la victoria, hablé con una de mis primas y estaba eufórica. Especialmente por su marido.

M.R. Shaw es un hombre que creció en la ‘américa’, con minúsculas, segregada. Esa en la que un niño negro no podía usar los lavabos de los blancos. Esa ‘américa’ en la que pese a tener un coeficiente intelectual por encima de la media de cualquier blanco, un niño negro no podía soñar con recibir una educación igualitaria. Pero las cosas cambiaron, y mi primo negro de Carolina del Norte pudo estudiar en una de las primeras universidades mixtas de la que empezaba a ser América con mayúsculas; la América con mayúsculas de Barack Obama… y M.R.Shaw ha podido vivir para verlo.

¡Qué emocionante!. Tanto, que poco después de ese histórico 4 de noviembre decidí comprar un billete de avión para estar en Washington el próximo 20 de enero y estar allí. Vivir en primera persona el primer día real del primer presidente de la América con mayúsculas. El primer presidente que hace real la idea de igualdad de oportunidades en el país de las oportunidades. El hijo del “Yes, we can” que tanto me inspira.

(Ya veremos qué da de si el viaje).

Para todos los freaks de la campaña electoral americana os recomiendo que escuchéis la canción:



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